


























El Athletic finalmente no ganó la Copa del Rey. Pero eso es lo de menos.
Lo increible fue el ambiente previo al partido durante el último mes. En Bilbao se respiraba un ambiente emocionante y de buen rollito que nos contagió a todos -incluso a mí, que no me gusta el futbol-. Todo el mundo tenía una ilusión especial, una emoción contenida.
Lo vivido estos días ha sido increible. No solo por el despliegue de medios -conciertos, pantallas gigantes por todos los sitios, paelladas, churrascos, todos los balcones con banderas del equipo...-, sino por el buen ambiente y el buen sabor de boca que nos ha quedado a todos. Todo el mundo ha participado, desde el más pequeñajo hasta el abuelo con su txapela y su camiseta rojiblanca.
Lo de menos era el futbol. Simplemente era una excusa para celebrar algo tan peculiar aquí como es el sentimiento del Athletic. Un sentimiento que va más allá del fútbol.


