miércoles, 25 de febrero de 2009

Alberto Arce, crónica de un cooperante español en Palestina


Alberto Arce fue de los pocos cooperantes que se quedaron durante el cruento bombardeo israelí a Gaza. Allí logró grabar varios documentos sobre los abusos que se estaban realizando y ahora está intentando divulgar este material para que sirva como prueba de crimen de guerra. El gobierno israelí le acusó de ser un activicta pro-Hamás, y la ultraderecha judía le amenazó de muerte.
Escuchad esta interesante entrevista en la que cuenta su estancia en Gaza y los peligros y amenazas que sufrió por contar desde allí lo que estaba sucediendo.

http://www.eitb.com/audios/detalle/94164/alberto-arce-cooperante-espanol-palestina---2302-re/

martes, 24 de febrero de 2009

Pajarillos, la dignidad de un barrio


¿Y el respeto?

Hace poco recibí un vídeo de un traslado de perros y terneros en china. Lo cierto es que no pude acabar de verlo dada la salvajada que se preveía.

Hoy me han enviado este vídeo. No es tan brutal como aquél que recibí, pero deja constancia de que la cultura que yo creía respetuosa -la china- cada vez se está volviendo más inhumana, en pro de la vorágine consumista.

lunes, 23 de febrero de 2009

La señora Aurelia



Hoy me acordé de la señora Aurelia.


Vivía en la misma calle de mi abuela. La recuerdo como una señora entrañable que nos saludaba siempre que estaba sentada a la puerta de su casa, cuando íbamos con mi madre hacia casa de la abuela.

Pero sobretodo me acuerdo de esas ventosas que le ponía a mi padre en la espalda cuando tenía dolores.

La señora Aurelia era curandera.


También me acuerdo de la señora Asun, que tenía un patio con una gran higuera, y siempre nos daba higos. Hace poco la volví a ver, y sigue tal y como la recordaba: con su pelo blanco y con la amabilidad y cercanía que la caracterizaban. Y recuerdo a su yerno, al que le faltaba medio brazo porque, según decían, le había estallado un cohete en la mano. Era repartidor de bollería y siempre nos traía cromos de los pastelitos.

Me acuerdo de esa calle donde jugábamos. Entonces no había apenas coches y los chavales hacíamos carreras con las bicis, jugábamos a "bote", al escondite... y la calle era prácticamente nuestra. Aún me acuerdo de la gravilla tan peculiar que tenía, y de las heridas que nos hacíamos con las caídas.

La puerta de la abuela estaba siempre abierta. Entre juegos y carreras entrábamos a beber agua (chupando directamente del grifo) , y las meriendas eran bocadillos de chorizo de cantimpalo, de mortadela de aceituna, o para los más afortunados y sólo de vez en cuando, de Tulicrem. -La nocilla era impensable,todo un lujo, aunque siempre había algún snob que, para envidia nuestra, mostraba flamante su bocata de nocilla-

Las chucherías no existían, salvo los domingos con la propina. De hecho, no se nos ocurría pedir nada, a pesar de que pasábamos todos los días por el kiosko de "la Maribel". Eso sí, cuando mi madre compraba el "Pronto", a lo mejor nos caía un chicle Cheiwn de fresa ácida, y tan felices.

Recuerdo que a mi hermano le rompieron las gafas jugando y algún cristal le entró en el ojo. Recuerdo que había un señor que siempre nos echaba la bronca por utilizar su trasera como portería. Recuerdo cómo nos metíamos en los charcos cuando había llovido y cómo mi madre acabó por comprarnos unas botas de agua. Recuerdo que a mi hermana se le rompió una pierna en una caída, la llevaron donde la señora Aurelia, y finalmente acabó escayolada en urgencias...

Hoy me acordé de la señora Aurelia.

viernes, 20 de febrero de 2009

Mi generación


No he podido evitar poner el video del "niño maltratado en los payasos de la tele".
Sí... ya sé que os lo he enviado a casi todos por mail, pero como tiene muchos seguidores, y como a una que yo me sé le ha hecho tanta gracia que todavía sigue "desconjonándose" por la calle, pues ahí os lo dejo:

jueves, 19 de febrero de 2009

Angipajarillos


¡Hola a todos!


Este blog sólo pretende ser un medio de recoger todo aquello que me inquieta, que pienso o que me encuentro por la red. Es una manera fácil de que los que me conocen se cuelen con frecuencia en mis pensamientos. Y los que no me conocen.. pues que al menos puedan aprovechar algo de lo que aquí queda.


¡Bienvenidos!